domingo, 16 de enero de 2011

La ultima calada


El humo se presenta como cortina gris,
De esta, nuestra realidad enferma.
El tiempo está ya herido y el futuro
Marcado con el estigma de nuestras guerras.
Aspiro los momentos, los recuerdos,
Y enturbio mi cuerpo, las manos, el espejo.
El fuego calienta mis dedos, y la ceniza
Se mece cautiva por mi vista.
Es la última calada.
La que suprime el deseo y termina
En el aullido seco del silencio.
Como ardieron nuestros besos en el espacio
Infinito, de un eco.
Nuestros los abrazos, liados en papel
Que se queman, como reos en el infierno
Y nuestras cenizas no tienen mas destino que el suelo.
Baldío, sereno y quieto.
Tu humo penetro en mi pecho, bañándolo con tu olor,
Acariciaste mi corazón con tus dedos y volaste
Como el humo que se escapa ahora por mi boca.
Dame, que aun necesito, esa ultima calada.

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