No es que hubiera mucho que decir,
Todos estaban mirando al mismo sitio,
Se pasaban la botella, los pitillos
Pero no tenían mucho que decir.
La mayoría de ellos ni se soportaban
Pero andaban, fumaban y cantaban por las mismas calles.
A veces peleaban para defender al otro,
Y sangraban, gritaban y se piraban, cada uno a su casa.
Durante el día no se llamaban, llevaran sin verse lo que llevaran,
Nunca se llamaban
A la mayoría de ellos les hubiera gustado hacerlo,
Pero hace tiempo que no decidían nada sobre nada.
Así que allí estaban, con todo eso sobre la cabeza, mas el alcohol y la droga, mas todo lo otro y lo demás.
Sentados en la calle, mirando al mismo sitio,
Y el sitio, les devolvía la mirada.
La nada les invitaba a hablar,
El silencio a seguir bebiendo.
Era mucho mejor que compartir lo que estaban viendo.
Ninguno supo nunca lo que veía el otro,
Pero afortunadamente en el mundo al día siguiente, no se iba prohibir el Whiskey.