domingo, 28 de agosto de 2011


No es que hubiera mucho que decir,
Todos estaban mirando al mismo sitio,
Se pasaban la botella, los pitillos
Pero no tenían mucho que decir.
La mayoría de ellos ni se soportaban
Pero andaban, fumaban y cantaban por las mismas calles.
A veces peleaban para defender al otro,
Y sangraban, gritaban y se piraban, cada uno a su casa.
Durante el día no se llamaban, llevaran sin verse lo que llevaran,
Nunca se llamaban
A la mayoría de ellos les hubiera gustado hacerlo,
Pero hace tiempo que no decidían nada sobre nada.
Así que allí estaban, con todo eso sobre la cabeza, mas el alcohol y la droga, mas todo lo otro y lo demás.
Sentados en la calle, mirando al mismo sitio,
Y el sitio, les devolvía la mirada.
La nada les invitaba a hablar,
El silencio a seguir bebiendo.
Era mucho mejor que compartir lo que estaban viendo.
Ninguno supo nunca lo que veía el otro,
Pero afortunadamente en el mundo al día siguiente, no se iba prohibir el Whiskey. 

domingo, 30 de enero de 2011

Prologo para mañana.


Esperaban tanto de mi…
Qué gran fallo.
Me esfuerzo, lo intento de veras,
Y me pudro como mis hojas,
De mis plantas, libretas, cavernas.
Mi madre aun no se ha enterado,
Pero se acerca.
Ya no espera (casi) nada de mí.
Mi padre si,
Curioso…y triste.
Yo, mitad aterrado mitad impasible,
Me observo fracasar.
Hay veces que me duele la cabeza de intentar llorar.
Hay veces, muy pocas, que realmente lo hago.
Y hay veces, que consigo eludir el aura de humo.
La distracción del porro,
Y me doy cuenta realmente del asco que me doy.
Debo hacer algo,
Me repito todas las noches que cometo un error que salpica tanta mierda que me obliga a plantearme una solución.
Nunca hago nada.
Siempre aparece la suerte de forma mezquina,
¿A quién deja por mí?
Que puta es la suerte.
 Y ya, ni botellas rotas, ni figuras retoricas, ni estilo.
La joven promesa es menos joven y promete a voz de espejo,
En otros ambientes.
Esperaba demasiado de mi mismo.
Ahora sé, cuando leo mis “poesías”,
Lo que sienten mis padres.

domingo, 16 de enero de 2011

OCASO (16-04-08)


He dibujado humo y he escuchado lágrimas.
Me he bañado en el hambre, que sorprendiendo estaba.
He labrado un camino y he amado a mi sombra.
No por ego, sino porque ella nunca sobra.
Me he desdibujado en el dibujo de las ánimas.
Sacrificando trazos, difuminando colores.
He llorado en la sangre muerta
Asesinada con el arma del olvido
Forjada en el gris y triste infierno,
Regado con el almizcle de los hombres.
He amado y he odiado.
He sentido la rabia, despierta, hambrienta.
He buscado en el futuro sin creer en el pasado
Y he enterrado mi presente en la esperanza muerta.
He quemado iglesias de fetiches apolillados.
He descuartizado la mentira, y he violado,
Y me han violado.
He escupido a las balas a la cara y volado sobre el viento.
He creado música y he nacido en ella.
He retado al destino como piedra en la calzada.
Y he nacido en ti,
Nuevo, sin meritos ni heridas de guerras pasadas.
Tan solo con un papel y unos zapatos.
Tan solo, con el camino virgen
Del ocaso.

Hay tres putas desmayadas en mi alfombra,
Cada una, una botella diferente.
Un pelo diferente, unas soledades diferentes.
Las tres riegan con su vomito mi habitación
Al igual que su risa mis silencios.
Construyo un barco de papel,
Desnudo, apoyado entre la cama y la pared.
Y lo fleto en la bilis, en la hiel, de las tres putas.
Bukowsky estaría contento.
Miro desde lejos, no se exactamente desde donde.
A mi barco navegar, derivar, entre olas de tequila usado.
Y me doy cuenta de lo que son realmente nuestras vidas.
La mía, y la de las tres putas.
Yo, perdido en el océano.

Con un electrodo en los cojones,
Joder, tengo que dejar de probar
Cosas nuevas.
O beber menos, no sé,
Quizá deba quemar tus libros de Sade y de Asimov,
O regalarte uno de tantra, incienso, velitas.
O mejor, irme de putas,
Dejarte a solas con Johnny, tu viejo consolador.
No sé,  quizás… debería irme a un seminario.
Aunque no sea por vocación,
Y ver películas de Garci,
Documentales de la transición,
Algo que me baje el lívido,
Chupitos de formol.
O alguna subvención estatal
De esas sociales,
Impulsadas por la conferencia episcopal.
Que se yo, no lo puedo evitar.
Licra, silicona, tangas, hormonas.
Latex, lubricantes, escotes, modernos desodorantes.
Cine español, anillos vibrantes, anita obregón
¡Aargh! El horror.
Debi haber ido al seminario.

La ultima calada


El humo se presenta como cortina gris,
De esta, nuestra realidad enferma.
El tiempo está ya herido y el futuro
Marcado con el estigma de nuestras guerras.
Aspiro los momentos, los recuerdos,
Y enturbio mi cuerpo, las manos, el espejo.
El fuego calienta mis dedos, y la ceniza
Se mece cautiva por mi vista.
Es la última calada.
La que suprime el deseo y termina
En el aullido seco del silencio.
Como ardieron nuestros besos en el espacio
Infinito, de un eco.
Nuestros los abrazos, liados en papel
Que se queman, como reos en el infierno
Y nuestras cenizas no tienen mas destino que el suelo.
Baldío, sereno y quieto.
Tu humo penetro en mi pecho, bañándolo con tu olor,
Acariciaste mi corazón con tus dedos y volaste
Como el humo que se escapa ahora por mi boca.
Dame, que aun necesito, esa ultima calada.